Estimado lector,
Hoy te dedico este post. Sí, te lo dedico y el motivo es ya que me gustaría que tomases consciencia de cómo aprendí un día a escribir y cómo desarrollo mi trabajo para crear las líneas que con tanta ilusión te regalo.
Evidentemente, el primer paso que debo dar es decidir el tema del que versarán mis párrafos y que a tí y a mi nos pueda interesar.
Igual que el artista toma un lápiz y esboza sus primeros trazos, yo voy anotando esas palabras que por arte de magia voy visualizando en mi cabeza. No importa que carezca de forma el texto, lo primero es saber qué quiero expresar. No es relevante dónde anote las palabras que segrega mi cabeza, pues van surgiendo a lo largo del día de manera inesperada, cuando menos lo imagino, cuando tengo la mirada perdida, cuando observo una anciana en un banco y vienen a mi mil imágenes que convierto en ideas y no puedo dejarlas perder. Al final del día recojo mi cosecha; saco las anotaciones que he hecho en alguna aplicación de mi movil o los trocitos de papel que llevo sueltos por mi mochila. Son las pequeñas piezas del gran puzzle que voy a constuir.
Mi objetivo es plasmar mis ideas, sentimientos y pensamientos de tal forma que tú, querido lector, sientas exactamente lo mismo que yo.
El escritor que no logra provocar la motivación del lector, debe replantearse su modo pues éste es el verdadero protagonista del momento y al que hay que dotarle de satisfacción ya que le está regalando lo más valioso de esta vida: su tiempo.
Todas mis notas forman el chasis de mi composición; adoptan forma de esquema a modo de que el desarrollo del texto tenga sentido y tú, apreciado lector, me sigas entiendiendo y no me abandones. No importa que comience a narrar la historia por el final o por el principio, siempre y cuando sea capaz de no dejar cabos sueltos y sigas de la mano de mis líneas.
Y leo y releo mi esquema, y anoto nuevas ideas, e hilvano nuevas oraciones simples, que darán paso a compuestas. El escritor debe ser su más exigente crítico literario, siempre con la persistencia de dar una vuelta más a su proyecto para dar forma a la obra perfecta.
Cabe destacar la presencia en ocasiones de la ignorancia de cierta ortografía de un vocablo o un dato concreto. Mi consejo siempre será el mismo: por favor, lea treinta minutos al día. Podemos recurrir a diccionarios, a la gran red, a enciclopedias o manuales, pero lo que realmente nos hará libres será la lectura. Nuestra mente se abre a través de ella y cientos de nuevas palabras en contextos remotos afloran y e inundan nuestro conocimiento.
Espero que te haya resultado útil y estaré encantada de leer tus opiniones, sugerencias y comentarios.

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